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Blog de Amparo 15/09/2012

Recién nacido
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Con el verano, llega a los lugares de trabajo, por lo menos al mío, el desembarco de becarios. Llegan con muchas ganas de aprender y llenos de entusiasmo y energía. En ocasiones, llegan también sin saber dar los buenos días; con bermudas playeras ellos; con “shorts” muy “shorts” ellas, y contestando al teléfono de cualquier manera.

Saber como vestirse en cada ocasión, o como comportarse, son cosas que no se enseñan en la universidad, pero que son necesarias para no ir haciendo el ridículo por la vida. Estoy convencida de que las aprenderán pronto. Supongo –no me quiero poner dramática- que es cuestión de la edad.
La compañía y la frescura de los becarios de estos últimos meses me ha recordado que en breve daré a luz y que durante mis días en hospital estaré en algunos momentos, en manos de enfermeras en prácticas. No es la primera vez.
Soy una persona tranquila, que suele mantener la calma, también en los hospitales. Mi marido también es muy tranquilo, pero digamos que en los hospitales… no tanto como yo. Cuando nació mi hija Irene fue todo estupendamente, pero quisimos dejar constancia por escrito de algunos detalles que habíamos echado de menos.

Por ejemplo, que llamaran a la puerta antes de entrar y saludaran. O que en lugar de entrar en la habitación y “zas” quitarte la sábana, te informaran antes de qué te van a hacer. Por poner sólo dos ejemplos.

Son días en los que entran en la habitación cada dos por tres, cuando no es el ginecólogo es el pediatra, cuando no vienen a ponerte el termómetro, vienen a curarte los puntos. Es así la cosa y cuanta más cercanía y naturalidad haya en el ambiente mejor. Esos días, el pudor… mejor dejarlo en casa. Pero la educación nunca está de más ¿no?

No queríamos ponernos en plan protestón, pero pensamos que si nadie se lo había dicho hasta ese momento, alguien se lo tendría que decir. Por si acaso la juventud y el entusiasmo sigue siendo incompatible en algunos casos, con la educación… voy mentalizándome para volver a dejar el mismo comentario por escrito o quién sabe, igual esta vez me encuentro con la grata sorpresa de que puedo evitármelo.

Etiquetas: ser mama, Embarazo, Parto, Hospital

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